Un informe de Allianz Trade sostiene que el crecimiento de la inteligencia artificial está incrementando el impacto ambiental de los centros de datos, con mayores emisiones de dióxido de carbono y un creciente consumo de electricidad y agua.
El avance de la inteligencia artificial (IA) estaría generando un impacto ambiental mayor al estimado hasta ahora. Así lo concluye un informe elaborado por la firma alemana Allianz Trade, que señala que los centros de datos responsables del procesamiento de estas tecnologías emitieron 286 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂) durante 2025, una cifra muy superior a las proyecciones de organismos internacionales.
Según el estudio, las emisiones registradas representan un 57 % más de lo calculado por la Agencia Internacional de la Energía y un 51 % más que las estimaciones del Instituto de Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud. El crecimiento acelerado de la IA impulsó la construcción de nuevos centros de datos en distintos países, incrementando la demanda de capacidad informática y de energía eléctrica.
El informe también advierte que la inteligencia artificial ya representa entre el 15 % y el 20 % del consumo eléctrico de los centros de datos y que esa participación podría alcanzar el 40 % para 2030. De no avanzar en la descarbonización de las redes eléctricas, las emisiones del sector podrían duplicarse en los próximos años, con un impacto económico y ambiental cada vez mayor.
Además del consumo energético, el estudio alerta sobre la presión que estos complejos ejercen sobre los recursos hídricos. Las proyecciones indican que los centros de datos podrían requerir entre 1,3 y 1,8 billones de litros de agua hacia 2030, un volumen comparable al consumo anual de un país como Suiza. Los investigadores advierten que esta demanda se concentrará especialmente en regiones con estrés hídrico, donde el desarrollo de infraestructura para IA continúa en expansión. (EFE)