Las pérdidas aseguradas superan una vez más la barrera de los 100.000 millones de dólares; aunque por debajo de la media de los últimos 10 años.
«El año empezó con dificultades, con pérdidas muy elevadas causadas por los incendios forestales en Los Ángeles”, comenta Thomas Blunck, miembro del consejo de administración de Munich Re. “Estados Unidos se libró de los impactos de huracanes en 2025 por pura suerte. Sin embargo, el país sigue encabezando las estadísticas de pérdidas, debido a la tendencia creciente de daños considerables causados por los llamados riesgos secundarios.
Debemos ser realistas: la adaptación a estos riesgos es esencial. En línea con nuestra nueva estrategia plurianual Ambition 2030, Munich Re está preparada para desplegar su experiencia y solidez financiera para asumir aún más riesgos de catástrofes naturales y reforzar la red de seguridad de los seguros para la economía global». Thomas Blunck, miembro del Consejo de Administración.
Los desastres naturales de 2025 en cifras
En 2025, las catástrofes naturales causaron pérdidas significativas en todo el mundo. En total, se produjeron daños por valor de unos 224.000 millones de dólares, de los cuales las aseguradoras cubrieron unos 108.000 millones de dólares. Esto significa que 2025 se une a una lista creciente de años en los que las pérdidas aseguradas superan la marca de los 100.000 millones de dólares, a pesar de que las pérdidas fueron inferiores a las del año anterior. En 2024, las pérdidas totales ajustadas a la inflación habían sumado 368.000 millones de dólares, de los cuales 147.000 millones estaban asegurados.
Los desastres meteorológicos representaron el 92% de todas las pérdidas de 2025 y el 97% de las pérdidas aseguradas. Unas 17.200 personas perdieron la vida en catástrofes naturales en todo el mundo, una cifra significativamente superior a la del año anterior (aproximadamente 11.000), pero inferior a la media de 10 años (17.800) y a la media de 30 años (41.900).
El panorama general fue alarmante en lo que respecta a inundaciones, tormentas severas e incendios forestales en 2025. Se atribuye un impacto creciente a largo plazo a estos “riesgos secundarios", que provocaron unas pérdidas totales de 166.000 millones de dólares el año pasado, de los cuales unos 98.000 millones estaban asegurados. La destrucción causada por estos peligros fue mayor que las medias ajustadas a la inflación de los últimos 10 y 30 años (pérdidas totales: 136.000 millones / 90.000 millones de dólares; pérdidas aseguradas: 60.000 millones / 33.000 millones de dólares).
La comunidad científica coincide mayoritariamente en que este tipo de catástrofes naturales son cada vez más graves y frecuentes en muchas partes del mundo. A la vista de estas pérdidas extremas, el mundo se libró claramente de pérdidas potencialmente mucho peores por puro azar en 2025. Esto se aplica especialmente al hecho de que ningún huracán azotara el territorio continental de EE. UU., aunque allí sí se produjeron tormentas severas.
En conjunto, las pérdidas mundiales por catástrofes naturales en 2025 se situaron por debajo de las medias ajustadas a la inflación de los últimos 10 años (266.000 millones de dólares). Las pérdidas aseguradas reflejaron la media ajustada a la inflación de 10 años, de 107.000 millones de dólares. Tanto las pérdidas totales como las aseguradas en 2025 superaron sustancialmente las medias ajustadas a la inflación de 30 años.
Con un 50% de las pérdidas totales, las pérdidas no aseguradas fueron inferiores a la media de 10 años (un 60%), debido al elevado porcentaje de pérdidas aseguradas atribuibles a los incendios forestales de Los Ángeles. Si no se tiene en cuenta este siniestro, la brecha de protección de seguros coincidió con la media de 10 años.
Las catástrofes naturales más devastadoras del año
Los incendios forestales en la zona de Los Ángeles en enero constituyeron, con diferencia, la catástrofe natural más costosa del año. Una combinación peligrosa de sequía y fuertes vientos invernales creó las condiciones ideales para el fuego. Tras iniciarse a principios de enero, las tormentas avivaron las llamas llevándolas cada vez más lejos hacia los suburbios de Los Ángeles. Las pérdidas totales ascendieron a unos 53.000 millones de dólares, incluyendo pérdidas aseguradas de aproximadamente 40.000 millones. Se trata del desastre por incendio forestal más caro hasta la fecha; treinta personas perdieron la vida.
La segunda catástrofe natural más cara del año por pérdidas totales fue un grave terremoto de magnitud 7,7 en Myanmar. Se trató ante todo de una tragedia humanitaria, con unas 4.500 víctimas mortales. El terremoto —que se produjo en la región propensa a los temblores donde se encuentra la megaciudad de Mandalay— ocurrió a lo largo de la falla de Sagaing, que recorre Myanmar de norte a sur. De las pérdidas totales, que ascendieron a unos 12.000 millones de dólares, solo una pequeña parte estaba asegurada. Incluso en Bangkok —a unos 1.000 km del epicentro— se produjeron daños por el terremoto, debidos principalmente al suelo aluvial profundo y blando bajo la capital tailandesa, que amplifica la actividad tectónica.
En términos de pérdidas aseguradas, las tormentas severas que duraron varios días y afectaron a los estados del centro y sur de EE. UU. en marzo resultaron ser la segunda catástrofe natural más cara de 2025. Se identificaron más de 100 tornados, incluidos algunos de la segunda categoría más severa, EF4, con velocidades de viento muy superiores a los 200 km/h. Las pérdidas ascendieron a unos 9.400 millones de dólares, de los cuales 7.000 millones estaban asegurados.
Huracanes y tifones: una temporada de ciclones inusual
En 2025 se desarrollaron tres huracanes de la categoría máxima (5) en el Atlántico Norte tropical. No se habían registrado tantos huracanes extremos en esta zona desde 2005, año en que la región de Nueva Orleans fue devastada por el huracán Katrina, que sigue siendo una de las catástrofes naturales más costosas de todos los tiempos.
Jamaica se vio fuertemente afectada por una de las tormentas de categoría 5: el huracán Melissa generó vientos máximos de casi 300 km/h. Fue uno de los huracanes más fuertes en tocar tierra desde que se tienen registros.
Melissa se desplazó lentamente por el Caribe, absorbiendo energía de unas aguas muy cálidas. La tormenta causó una destrucción devastadora en Jamaica y afectó gravemente a Cuba. Aunque las alertas tempranas permitieron evacuar a muchas personas, murieron unas 100 personas. Las pérdidas agregadas ascendieron a unos 9.800 millones de dólares, de los cuales unos 3.000 millones estaban asegurados.
Por el contrario, ningún huracán azotó el territorio continental de EE. UU. por primera vez en diez años. Condiciones meteorológicas inusuales, como un área de altas presiones Azores-Bermudas situada más al este de lo habitual, obligaron a la mayoría de las tormentas fuertes a desviarse hacia el noreste rápidamente, alejándose del continente.
En el Pacífico noroccidental, muchos ciclones se desplazaron bastante al sur. En consecuencia, Japón se libró de los tifones en su mayor parte. Por el contrario, los países del sudeste asiático se vieron afectados con más frecuencia de lo habitual, incluidos Tailandia, Vietnam, Indonesia, Filipinas y China. Además, las tormentas coincidieron con una temporada de lluvias muy intensa. Muchas regiones sufrieron múltiples aguaceros, con caídas rápidas de cientos de mm de precipitación (1 mm de lluvia corresponde a un litro por metro cuadrado). Esto provocó graves inundaciones en varios países.
Los ciclones tropicales en 2025 causaron unos 37.000 millones de dólares en pérdidas mundiales, de los cuales unos 6.000 millones estaban asegurados. Gracias a que no hubo huracanes que tocaran tierra en Estados Unidos, el total de pérdidas del año pasado se situó significativamente por debajo de las medias de 10 y 30 años ajustadas a la inflación (pérdidas totales: 106.000 millones / 69.000 millones de dólares; pérdidas aseguradas: 42.000 millones / 26.000 millones de dólares).
El cambio climático y sus consecuencias
Respecto a las catástrofes naturales de 2025, resulta llamativo cuántos eventos extremos estuvieron probablemente influenciados por el cambio climático. Así ocurrió con los incendios forestales de Los Ángeles, múltiples huracanes especialmente fuertes en el Atlántico Norte y muchas inundaciones catastróficas. Numerosos estudios han indicado que el cambio climático aumenta la frecuencia o la gravedad de los desastres meteorológicos, si no ambas.
Tobias Grimm, Climatólogo Jefe de Munich Re: “Un mundo que se calienta hace que los desastres meteorológicos extremos sean más probables. Dado que 2025 fue otro año muy cálido, los últimos 12 años han sido los más calurosos registrados. Las señales de advertencia persisten. De hecho, bajo las circunstancias actuales, el cambio climático puede empeorar aún más”.
Resumen regional
Europa
Europa salió bastante bien parada en 2025, con pérdidas por catástrofes naturales de unos 11.000 millones de dólares, de los cuales cerca de la mitad estaban asegurados (media de 10 años: 35.000 millones / 12.000 millones de dólares). Los eventos más caros aquí fueron una ola de frío severa en Turquía (pérdidas totales de 2.000 millones de dólares, 600 millones asegurados) y tormentas de granizo en Francia, Austria y Alemania (1.200 millones / 800 millones de dólares).
En España, al calor y la sequía de agosto le siguieron los peores incendios forestales y de matorral en muchos años. Según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), ardieron casi 400.000 hectáreas de terreno a lo largo del año, casi cinco veces la media anual entre 2006 y 2024, y una cifra muy superior al récord durante este mismo periodo.
América
Como en años anteriores, Norteamérica (incluyendo Centroamérica y el Caribe) dominó las estadísticas de pérdidas. Las pérdidas totales sumaron 133.000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 93.000 millones estaban asegurados (media de 10 años: 156.000 millones / 83.000 millones de dólares). Las pérdidas se debieron principalmente a los incendios de Los Ángeles, el huracán Melissa y una serie de tormentas severas con fuertes precipitaciones, tornados y/o granizo. Estas tormentas suelen causar pérdidas anuales de decenas de miles de millones, especialmente en EE. UU. Esto supone un reto para las aseguradoras, ya que un porcentaje relativamente alto de tales pérdidas por tormentas está asegurado. Las pérdidas agregadas por tormentas severas en Estados Unidos ascendieron a 56.000 millones de dólares en 2025, de los cuales 42.000 millones estaban asegurados, una cifra significativamente superior a la media de 10 años (pérdidas totales: 39.000 millones; pérdidas aseguradas: 29.000 millones de dólares).
Asia-Pacífico y África
En la región de Asia-Pacífico, las catástrofes naturales provocaron pérdidas totales de unos 73.000 millones de dólares, por encima de la media de 10 años (66.000 millones). Solo 9.000 millones estaban asegurados. En muchos países de ingresos bajos, la penetración del seguro sigue siendo inferior al 5%. Además del terremoto en Myanmar y una serie de graves inundaciones durante la temporada del monzón en otoño, las inundaciones en el noreste de China causaron pérdidas agregadas de 5.800 millones de dólares (menos de 500 millones asegurados).
El ciclón tropical Ditwah fue la tercera catástrofe natural más costosa de Asia-Pacífico el año pasado, con consecuencias devastadoras para Sri Lanka e India. Tras formarse en el norte del Océano Índico a finales de noviembre, Ditwah causó pérdidas totales de unos 4.000 millones de dólares (menos de 500 millones asegurados). Aunque los vientos no fueron muy destructivos, las intensas precipitaciones desataron inundaciones extremas y deslizamientos de tierra, especialmente en Sri Lanka, donde perecieron unas 650 personas. Casi simultáneamente, surgió una tormenta destacable en el Estrecho de Malaca. El ciclón tropical Senyar fue la primera tormenta tropical registrada que se formó en la masa de agua entre Malasia y la isla indonesia de Sumatra, cerca del ecuador, donde los ciclones no suelen originarse. Aunque no fue una tormenta especialmente fuerte, provocó lluvias extremas en Sumatra y Malasia, con más de 1.000 fallecidos.
En Australia, 2025 fue el segundo año más caro desde 1980 en términos de pérdidas totales por catástrofes naturales. Tanto el ciclón Alfred en febrero como las inundaciones de mayo causaron daños; la temporada de tormentas, que comenzó en octubre y noviembre con granizo y tormentas severas, también generó pérdidas.
Las catástrofes naturales en África provocaron pérdidas de aproximadamente 3.000 millones de dólares, de las cuales menos de una quinta parte estaba asegurada. Esta cifra no refleja las pérdidas atribuibles a olas de calor o sequías, como ocurre con los datos de todas las regiones del mundo. Más de la mitad de todas las pérdidas en África fueron causadas por tres ciclones severos. Uno afectó a la isla francesa de Reunión en febrero; los otros dos impactaron en Madagascar y Mozambique en enero y marzo. Casi la mitad de los 900 millones de dólares en pérdidas de Reunión estaban asegurados, mientras que en Mozambique prácticamente ninguna pérdida contaba con cobertura.