En el marco del Seminario Internacional de la Asociación de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina (AVIRA), la reconocida periodista y ejecutiva de medios Liliana Parodi analizó el impacto económico, social y financiero de la longevidad. Con un llamado urgente a cambiar el mindset de la industria, argumentó por qué el segmento mayor de 50 años representa la nueva frontera de negocios para los seguros de personas.
El envejecimiento de la población dejó de ser un fenómeno meramente asistencial para convertirse en uno de los motores económicos más potentes del planeta. Bajo el concepto de la "Generación Silver", Liliana Parodi destacó una cifra contundente: si los mayores de 50 años del mundo conformaran un país, constituirían la tercera economía global, ubicándose únicamente por detrás de China y Estados Unidos.
El incremento de 30 años en la expectativa de vida logrado durante el último siglo es calificado por especialistas como la mayor conquista social de los últimos cien años. En la Argentina, la expectativa de vida alcanza actualmente los 77,8 años y se proyecta que superará los 80 años hacia 2040.
A pesar de esta expansión demográfica, la oferta del mercado no suele acompañar el poder de compra de esta franja etaria. Citando proyecciones del especialista Guillermo Oliveto, Parodi detalló que en 2024 la población Silver global representa el 25,5% del total pero concentra el 40% del consumo mundial, cifra que escalará al 31% de la población y al 47% del consumo para 2040. En el plano local, este grupo abarca hoy al 27% de los argentinos y explica el 28% del consumo, con miras a alcanzar el 35% de la población y el 37% de las ventas en 2040.
Pese a este peso de mercado, 4 de cada 10 personas perciben que las marcas y los anunciantes ignoran al público +50 y continúan focalizando sus campañas prioritariamente en los jóvenes.
El potencial económico de la "tercera economía mundial": La población Silver (+50) representa un gigante económico desatendido que concentra el 40% del consumo global y que, de constituir una nación, se consolidaría como la tercera economía del planeta detrás de China y EE. UU
A partir de su experiencia como productora y ejecutiva de televisión —tras finalizar una extensa etapa laboral en relación de dependencia— Parodi abordó el impacto emocional y financiero que conlleva el retiro tradicional. La disertante compartió la incertidumbre respecto a la continuidad de los ingresos y la preocupación histórica por no quedar en una situación de vulnerabilidad al envejecer.
En su exposición, rememoró también las malas experiencias sufridas por los ahorristas argentinos durante las transformaciones económicas de la década de 1990, las cuales dejaron secuelas en la confianza hacia los instrumentos de ahorro e inversión a largo plazo. Ante este escenario, remarcó la importancia de hacer "docencia financiera" para erradicar la percepción cultural de que pagar impuestos o contratar un seguro constituye un gasto en lugar de una protección.
Un cambio Brecha previsional y la oportunidad del seguro de personas: Frente a un sistema jubilatorio bajo fuerte presión —donde cerca del 70% de los jubilados en Argentina cobra entre uno y dos haberes mínimos—, el seguro de personas apenas representa el 15% del mercado total, lo que evidencia una urgente necesidad de impulsar herramientas de ahorro individual a largo plazoradical en la narrativa
Oportunidades y desafíos para el seguro de personas
En el análisis de las herramientas de previsión financiera, Parodi puso de relieve el desfase que exhibe la cobertura aseguradora en el país:
Baja penetración: El seguro de personas representa tan solo el 15% del mercado asegurador total en la Argentina.
Presión previsional: Cerca del 70% de los jubilados argentinos percibe entre una y dos jubilaciones mínimas, lo que torna indispensable la búsqueda de mecanismos complementarios de ahorro individual.
Capacidad de inversión: La industria de vida y retiro administra carteras por 5 billones de pesos colocadas en activos, actuando como un dinamizador clave para el mercado de capitales y el crecimiento del país.
Para abordar de forma integral a esta demanda, propuso abandonar la visión homogénea de la longevidad y estructurar productos diferenciados según la etapa vital de los asegurados:
Silver Junior (50 a 60 años): Etapa de consolidación, emprendedurismo o reinvención laboral.
Silver Teen (60 a 80 años): Período de alta actividad personal, consumo y desarrollo de proyectos intergeneracionales.
Silver Senior (+80 años): Etapa centrada en la tranquilidad financiera, la autonomía y coberturas específicas de salud, dependencia y cuidados de largo plazo.
Cambio cultural y fin del sesgo de la "clase pasiva": La industria debe transformar su narrativa y eliminar etiquetas obsoletas que asocian la vejez al deterioro, reconociendo a la longevidad como una etapa de alta actividad económica, reinvención laboral, consumo y tutoría intergeneracional
Uno de los ejes centrales de la disertación fue la necesidad de desterrar los sesgos del lenguaje técnico y mediático que asocian la vejez con el deterioro. Términos tradicionales como "clase pasiva", "tercera edad", "ancianos" o "retirados" no representan la realidad de una generación activa, productiva y con alta capacidad de consumo e influencia.
Parodi concluyó su intervención instando tanto a los ejecutivos del sector asegurador como a las generaciones más jóvenes a utilizar los "anteojos Silver" para planificar anticipadamente sus finanzas y acompañar una longevidad que requiere respaldo, seguridad financiera y coberturas diseñadas a la medida de la nueva realidad demográfica.