USA: gigante de la salud privada en riesgo

La mayor empresa de seguros médicos de Estados Unidos, UnitedHealth Group, enfrenta graves acusaciones.


La mayor empresa de seguros médicos de Estados Unidos, UnitedHealth Group, enfrenta graves acusaciones.



UnitedHealth Group, la mayor empresa de seguros médicos de Estados Unidos, quedó en el centro de una fuerte controversia tras la presentación de demandas por “muerte injusta” y denuncias de exempleados que cuestionan su modelo de atención en hogares de ancianos.

Según informó The Guardian, al menos tres residentes murieron luego de que personal vinculado a la compañía demorara o negara su traslado a hospitales, en el marco de un programa diseñado para reducir internaciones consideradas innecesarias.

Las acusaciones involucran a Optum, la unidad de atención directa de UnitedHealth, que coloca enfermeros especializados y asistentes médicos dentro de residencias geriátricas para atender a pacientes cubiertos por su brazo asegurador, UnitedHealthcare.

La empresa sostiene que el objetivo es proteger a los adultos mayores de hospitalizaciones evitables, que pueden provocar confusión, caídas o infecciones. Sin embargo, denunciantes y familias aseguran que el plan priorizó el ahorro de costos por sobre la atención médica oportuna.

Uno de los casos ocurrió en Georgia, donde la familia de Cindy Deal, de 58 años, denunció que murió tras pasar horas sin ser trasladada a un hospital luego de sufrir convulsiones y comenzar a expulsar espuma por la boca.

En Ohio, la familia de Mary Grant, de 70 años, afirmó que Optum y el hogar geriátrico no ordenaron su internación pese a una lesión traumática en la cabeza y vómitos persistentes.

En Nueva York, un asistente médico denunció ante autoridades estatales que un residente de 63 años murió por “negligencia grave” luego de que un empleado de Optum rechazara su hospitalización a pesar de una falla renal, según informó The Guardian.

UnitedHealth rechazó las acusaciones y afirmó que muchas se basan en información incompleta o tergiversada. La compañía aseguró que sus empleados no necesitan autorizar traslados hospitalarios y negó que exista presión para impedirlos.

“Seguimos confiando en nuestra transparencia, nuestro cumplimiento y nuestro firme compromiso con la atención centrada en el paciente”, declaró la compañía según informó el medio británico.

Y amplió: “No legitimaremos una narrativa unilateral y desinformada al seguir explorándola. Nuestro enfoque sigue siendo el adecuado: brindar atención de alta calidad a nuestros miembros y apoyar a los médicos y equipos de atención que se dedican cada día a mejorar la vida de los pacientes”.

El conflicto expone el doble rol que cumple UnitedHealth como aseguradora y prestadora directa de servicios médicos. A través de planes especiales financiados por Medicare Advantage, la empresa cubre a más de 55.000 residentes de hogares de ancianos en 29 estados.

Bajo este esquema, el Estado paga a las aseguradoras un monto fijo por paciente, lo que genera incentivos financieros para reducir gastos: cuanto menos se gasta en atención, mayor es el margen que queda para la compañía.

Además de las demandas judiciales, al menos cuatro exempleados presentaron denuncias como informantes.

Dos enfermeros declararon ante el Congreso que directivos de Optum los presionaron para reducir traslados hospitalarios y promover órdenes médicas como “no reanimar” o “no hospitalizar”, que limitan intervenciones costosas. También denunciaron prácticas de “sobre-codificación” de diagnósticos para aumentar pagos federales, difundió The Guardian.

Expertos en políticas de salud advirtieron que reducir internaciones innecesarias puede ser positivo, pero alertaron sobre el riesgo de ir demasiado lejos.

“No se desea entonces sobrecorregir y básicamente alinear los incentivos para que las personas nunca sean enviadas al hospital cuando realmente necesitan ir al hospital para recibir la atención adecuada”, explicó Gretchen Jacobson, del Commonwealth Fund, citada por el diario.

Tras una investigación previa, UnitedHealth demandó a The Guardian por difamación. El medio ratificó su cobertura y reveló ahora estos nuevos casos, que motivaron a los senadores Ron Wyden y Elizabeth Warren a abrir una investigación formal.

“Las familias no deberían temer que una empresa con fines de lucro retenga atención en momentos críticos”, señalaron los legisladores.

Mientras la Justicia avanza con las causas, el debate sobre los límites entre eficiencia, ahorro y cuidado médico vuelve a instalarse con fuerza en el sistema de salud estadounidense.(Clarin.com)