Increíble robo en una carpintería de Santo Tomé




Durante el fin de semana una carpintería de Santo Tomé fue escenario de un audaz robo. Lo insólito fue el "modus operandi" utilizado por los delincuentes que, tras romper una cabina de gas, ingresaron al taller desde donde sustrajeron herramientas por un valor cercano a los 3 millones de pesos.

La víctima de este hecho es Eduardo Rivero (46), carpintero de profesión y "de herencia" (su padre ejercía el mismo noble oficio). Es la segunda vez que la delincuencia lo golpea. La primera vez fue en mayo de 2020 durante la pandemia. Tras este último hecho se siente dolido pero no vencido.

El lunes a la mañana Eduardo se dispuso a iniciar su jornada como siempre, pero al ingresar a su taller ubicado en Velez Sársfield 3400, observó que había algunas cosas cambiadas de lugar. De inmediato fue invadido por una extraña sensación.

"Salgo a la calle y veo que la puerta de la cabina de gas estaba violentada. Cuando la voy a cerrar noto que faltaba el medidor. Pero peor aun. La parte trasera de la cabina estaba rota y había un huerco en la pared de mi taller", dijo hoy ante El Litoral.

Con lógica desesperación Eduardo volvió a ingresar a su taller y constató el desastre. Los intrusos se habían llevado dos taladros Dewalt, con sus respectivos cargadores, otro taladro de 12 watts; una caja de herramientas completa, una piedra de banco con doble disco y gran cantidad de tornillería y accesorios. "Y todavía sigo descubriendo que me faltan cosas", agregó.

El perjuicio económico que le ocasionó este robo asciende a casi 3 millones de pesos, lo que significa un durísimo golpe en todo sentido para el damnificado.

Más adelante Eduardo comentó que, tras realizar averiguaciones, cree tener pistas claras sobre los autores. En este sentido señaló que anoche se comunicaron con el algunas personas insinuando conocer el paradero de las herramientas. Pero que desistió de entrar en ese camino.

En otra parte la víctima narró la mala experiencia que vivió con la policía. "Yo hice la denuncia en la Policía Comunitaria y ni siquiera vinieron a ver lo que había pasado. Yo en el taller encontré una gorra que dejaron los ladrones, además había un montón de rastros. Nada de eso fue investigado, actuaron con una negligencia total. La verdad que todo eso indigna y preocupa".

Por último el carpintero, que enfrenta trabajos pendientes sin las herramientas esenciales, destacó la solidaridad de sus amigos e incluso de personas que no conoce. "No quiero plata" -aclaró-. "Pero me hace bien que alguna gente ya me encargó trabajos; otros me ofrecieron herramientas. Yo algo tengo claro. De esto voy a salir con trabajo", sentenció.

(Fuente: El Litoral)