En el marco del Seminario de Seguros de Vida y Retiro organizado por AVIRA, la máxima autoridad reguladora analizó la transformación económica del país, el efecto multiplicador de sectores estratégicos como Vaca Muerta y el desafío del mercado de ampliar su capacidad aseguradora ante inversiones multimillonarias.
Durante su intervención en el Seminario de Seguros de Vida y Retiro organizado por la Asociación de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina (AVIRA) —encabezado por su presidenta Irene Capusselli y su vicepresidente Fabián Hilsenrat—, el Superintendente de Seguros de la Nación brindó una disertación centrada en el rol estratégico del sector asegurador dentro del proceso de cambio económico del país.
En su exposición, la autoridad reguladora hizo un llamamiento a adoptar una mirada optimista y de largo plazo, analizando el vínculo directo entre el desarrollo económico argentino y el mercado asegurador.
El seguro como "infraestructura invisible": La actividad aseguradora fue definida como una condición indispensable para el desarrollo económico, actuando como la infraestructura invisible que permite administrar y transferir los riesgos de las inversiones productivas.
Al abordar la coyuntura macroeconómica, el Superintendente se refirió al debate sobre el crecimiento a "dos velocidades", en el que ciertos sectores se expanden con dinamismo mientras otros avanzan de manera más pausada o enfrentan dificultades. Coincidiendo con la visión expresada por el ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que esta disparidad no debe interpretarse como un aspecto negativo, sino como la manifestación natural de una reasignación de recursos. Este proceso ocurre en un contexto de apertura económica, modificación de precios relativos y retorno de la competencia y la inversión hacia sectores donde el país cuenta con ventajas competitivas.
Sectores clave como la energía, la minería, el agro, la economía del conocimiento y la biotecnología actúan como motores principales que impulsan a industrias periféricas como la infraestructura, la logística, el transporte y los servicios profesionales.
Para ejemplificar esta dinámica, citó el desarrollo del yacimiento Vaca Muerta. Apoyándose en análisis del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) y en encuentros con el presidente de YPF, Horacio Marín, destacó que la extracción hidrocarburífera tracciona una extensa cadena de valor nacional que requiere insumos como acero, cemento, maquinaria, transporte e ingeniería, involucrando tanto a grandes corporaciones como a pequeñas y medianas empresas.
Este encadenamiento genera puestos de trabajo directos e indirectos que se traducen en consumo, vivienda, educación, crédito, ahorro y, de manera consecuente, en una mayor demanda de coberturas aseguradoras para proteger a las personas y a los activos.
Capacidad del mercado ante el RIGI y grandes proyectos: Frente a las inversiones multimillonarias proyectadas en Vaca Muerta, minería e infraestructura (incluyendo los proyectos del RIGI), el sector asegurador debe enfocarse en fortalecer su solvencia, rigor técnico y acceso al reaseguro internacional.
En el tramo central de su disertación, el Superintendente definió al seguro como la "infraestructura invisible del crecimiento". Explicó que no hay desarrollo sostenible sin seguro, dado que toda inversión entraña riesgos que deben ser administrados y transferidos para evitar la concentración en el autoseguro.
Asimismo, remarcó que el verdadero desafío de la industria no radica únicamente en incrementar el volumen de pólizas, sino en evaluar cuánta capacidad aseguradora y de respaldo patrimonial requerirá la Argentina. Esto cobra especial relevancia ante el volumen de proyectos aprobados y pendientes bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), los cuales demandan solvencia, ingeniería de riesgo, capacidad técnica y acceso fluido al mercado internacional de reaseguros.
Canalización del ahorro de largo plazo: Se destacó el rol virtuoso de los seguros de personas (vida y retiro) para fomentar la protección familiar y estructurar un esquema de ahorro privado de largo plazo que impulse el mercado de capitales.
En lo respectivo a la labor de AVIRA, resaltó la función clave de los seguros de vida y retiro para proteger a las familias y, al mismo tiempo, canalizar el ahorro voluntario de largo plazo hacia el mercado de capitales y el financiamiento de obras de infraestructura. Bajo la premisa de "más seguro, menos Estado", enfatizó la necesidad de contar con incentivos adecuados para promover el ahorro en la sociedad.
Por último, instó a los actores del sector a anticiparse a los cambios en la estructura de riesgos y prepararse desde hoy para la Argentina de los próximos diez años. En ese contexto, ratificó la decisión del organismo de jerarquizar el mercado mediante un estándar regulatorio exigente, sancionando e interviniendo ante aquellos operadores que no cumplan con la normativa de solvencia.