La Perseverancia Seguros explica cómo esto no solo transforma la forma en que las personas se mueven, sino también la manera en que deben protegerse estos vehículos.
La electromovilidad dejó de ser una promesa a futuro: en 2025 se patentaron más de 26.000 vehículos eléctricos e híbridos en el país. El sector asegurador ya responde a los nuevos desafíos que esta tecnología plantea.
La industria automotriz argentina atraviesa una transformación sin precedentes: durante 2025, el patentamiento de vehículos eléctricos e híbridos alcanzó las 26.000 unidades, registrando un crecimiento del 87,9% respecto del año anterior y representando aproximadamente el 4,6% del mercado de autos 0 km. Con 133 modelos disponibles en el mercado local, donde los híbridos concentran el 76% del segmento, y los primeros meses de 2026 con registros superiores a los del mismo período anterior, la tendencia es clara: los vehículos eléctricos o híbridos llegaron para quedarse.
Este cambio tecnológico no solo transforma la forma en que las personas se mueven, sino también la manera en que deben protegerse estos nuevos vehículos. En el análisis del riesgo asegurador, nuevas variables entran en juego, sobre todo en los posibles riesgos y accidentes, además de la reparación y asistencia para este tipo de autos.
Costos y complejidad técnica: los nuevos parámetros del riesgo
A nivel internacional, los costos de reparación de vehículos eléctricos pueden ser hasta un 25,5% superiores a los de un auto convencional, mientras que los tiempos de reparación se extienden en promedio un 14%, principalmente por la necesidad de mano de obra especializada y la disponibilidad de repuestos específicos.
El componente más crítico de estos vehículos es la batería: en los autos completamente eléctricos puede representar hasta el 50% del valor total del vehículo, mientras que en los híbridos ronda el 20%. Su ubicación, generalmente en la parte inferior del auto, representa una variable de riesgo nueva frente a impactos o daños estructurales. Un daño que en un auto convencional podría arreglarse fácilmente, en un vehículo eléctrico puede implicar repuestos de precios muy altos, o la necesidad de evaluaciones técnicas más complejas.
“No se trata sólo de asegurar un vehículo diferente, sino de que nos adaptemos a nuevas formas de riesgo, reparación y asistencia. El desafío es adaptar todo el sistema asegurador a una movilidad más sustentable”, expresa José García, miembro de la alta gerencia de La Perseverancia Seguros.
Más allá del vehículo: el ecosistema completo
El riesgo asegurador en la electromovilidad no se limita al vehículo en sí mismo. En un país donde la infraestructura de carga aún presenta limitaciones, variables como la instalación eléctrica domiciliaria, los hábitos de carga y las condiciones del lugar de uso cobran relevancia. Una instalación eléctrica deficiente podría generar un incendio no intencional tanto en el vehículo como en el lugar de carga, con impacto potencial en otras pólizas como seguros de hogar o comercio.
La red de talleres también enfrenta su propia transformación. Cada vez más establecimientos obtienen certificaciones específicas para intervenir en sistemas de alto voltaje y manipular baterías de forma segura. Sin embargo, en Argentina persiste una fuerte dependencia de autopartes importadas, especialmente en componentes eléctricos, lo que explica parte de los costos diferenciales y los tiempos de reparación más prolongados.
El futuro del seguro automotor
Desde La Perseverancia Seguros anticipan que “la electromovilidad impulsará una evolución de nuestro modelo tradicional de seguro automotor. A medida que estos vehículos ganen participación, nuestro seguro probablemente avance hacia un esquema más integrado de servicios, incorporando asistencia por falta de autonomía, protección de equipos de carga domiciliarios o monitoreo del estado de las baterías”.
Esta visión se alinea con las tendencias internacionales, donde el seguro automotor deja de ser únicamente una indemnización por daños para transformarse en un ecosistema de servicios que acompaña al usuario durante toda la vida útil del vehículo. La telemetría, el diagnóstico remoto y la asistencia preventiva comienzan a ganar espacio como herramientas que no solo reducen costos para las aseguradoras, sino que también mejoran la experiencia del asegurado.
“Es fundamental entender que la electromovilidad no es una moda ni una tendencia pasajera, sino una transformación estructural que redefine la forma en que las personas se mueven y, consecuentemente, la manera en que protegen sus vehículos” concluye García. El mercado asegurador argentino enfrenta el desafío de evolucionar al ritmo de la electrificación del parque automotor, un proceso que promete abrir una etapa de innovación y desarrollo para toda la industria.