Las compañías de seguros están acelerando la adopción de IA generativa, con un foco cada vez más claro: reducir costos, optimizar tiempos y mejorar la productividad.
En un contexto de creciente presión sobre los márgenes técnicos y operativos, las compañías de seguros están acelerando la adopción de inteligencia artificial generativa, con un foco cada vez más claro: reducir costos, optimizar tiempos y mejorar la productividad. En este escenario, los agentes de Inteligencia Artificial emergen como una de las herramientas más transformadoras para el negocio asegurador.
De acuerdo con un estudio reciente de McKinsey & Company, la aplicación de inteligencia artificial en seguros podría generar reducciones de costos operativos de entre el 20% y el 30% en áreas clave como siniestros, atención al cliente y suscripción.
En la misma línea, Deloitte estima que la automatización inteligente puede disminuir los tiempos de procesamiento de siniestros hasta en un 50%, impactando directamente en la eficiencia operativa y en la experiencia del cliente.
“Los agentes de IA tienen la capacidad de interpretar lenguaje natural, tomar decisiones y ejecutar tareas de forma autónoma, llevando estos beneficios a un nuevo nivel”, explica María Victoria Andrade, Gerente de Desarrollo de Negocios para Cono Sur en Charles Taylor InsureTech, agregando que diversos análisis dan cuenta de que más del 60% de las aseguradoras ya están explorando o implementando agentes de IA en procesos de atención al cliente, gestión de pólizas y operaciones de back office, con resultados concretos en términos de reducción de costos y escalabilidad.
En términos de impacto económico, Boston Consulting Group señala que la adopción de inteligencia artificial generativa puede generar incrementos de productividad de hasta el 40% en funciones operativas, mientras que KPMG destaca que las aseguradoras que integran estas capacidades logran acelerar hasta 3 veces los tiempos de respuesta al cliente, reduciendo significativamente los costos asociados a la gestión manual.
Sin embargo, el verdadero potencial de estos avances tecnológicos no puede materializarse sin abordar un desafío estructural del sector: la modernización de los sistemas core. “Muchas aseguradoras aún operan sobre plataformas legacy fragmentadas, que dificultan la integración con soluciones avanzadas de inteligencia artificial y limitan el acceso a datos de calidad en tiempo real, por lo que en el marco de una estrategia de eficientización de costos y tiempos, no hay que descuidar el análisis previo de la infraestructura tecnológica desde donde se parte”, señala Andrade.
“Esto se debe a que la adopción de agentes de inteligencia artificial no es solo una cuestión tecnológica, sino estratégica. Las compañías que logren combinar IA con una base tecnológica moderna serán las que capturen mayores eficiencias y ventajas competitivas en el corto y mediano plazo”, agrega.
A medida que el mercado asegurador evoluciona hacia modelos más digitales, automatizados y centrados en el cliente, los agentes de IA se posicionan como un componente central de esa transformación. No solo permiten hacer más con menos, sino también redefinir la forma en que operan las aseguradoras, liberando recursos humanos para tareas de mayor valor y construyendo organizaciones más ágiles, eficientes y sostenibles.
La inteligencia artificial generativa y los agentes autónomos representan el siguiente paso en la evolución tecnológica del sector asegurador. Su adopción, combinada con estrategias de modernización, marcará la diferencia entre las compañías que lideren el mercado y aquellas que queden rezagadas en un entorno cada vez más competitivo.