La Resolución 258/2026 de la SSN permite la creación de nuevos productos dentro de las pólizas de salud y asegura el ingreso de miles de argentinos al sistema médico.
La nueva modificación establece un marco regulatorio actualizado para exclusiones por enfermedades, lesiones o condiciones preexistentes, pero mantiene la obligación de las compañías de garantizar la continuidad asistencial y el alcance efectivo a los servicios para los asegurados que ya se encuentran bajo tratamiento o con diagnóstico confirmado.
El verdadero valor de esta decisión no radica en incorporar un nuevo competidor al mercado de las prepagas, la discusión es mucho más profunda. La pregunta que habría que hacer es cómo lograr que millones de argentinos que hoy dependen exclusivamente del Estado puedan ingresar, por primera vez, a una cobertura privada básica de salud.
Argentina cuenta con aproximadamente 46 millones de habitantes. Una parte importante accede a la salud a través de obras sociales, empresas de medicina prepaga o PAMI. Sin embargo, alrededor de un 40% de la población continúa dependiendo exclusivamente del sistema público para resolver sus consultas médicas.
Son millones de personas que muchas veces deben esperar semanas o meses para obtener una consulta con un especialista, realizar un estudio de diagnóstico o recibir una cirugía programada. El problema ya no es solamente la cobertura; es la incorporación efectiva, porque tener derecho a una ayuda no significa necesariamente obtenerla en tiempo y forma.
Las compañías como parte de la solución:
Las aseguradoras cuentan con una larga experiencia en administración de riesgos, desarrollo de redes de prestadores, utilización intensiva de tecnología, análisis de datos y programas de precaución. Esa capacidad puede ponerse al servicio de un nuevo objetivo: ampliar el alcance a asistencia básica de salud para una población que hoy no encuentra alternativas pagas acordes a sus posibilidades económicas.
No se trata de replicar el modelo tradicional de las prepagas ni de sustituir el Programa Médico Obligatorio (PMO). Por el contrario, lo que este nuevo esquema busca es la posibilidad de desarrollar productos diferentes.
Seguros orientados a la atención primaria, consultas agendadas, telemedicina, laboratorios, diagnóstico por imágenes, odontología, seguimiento de enfermedades crónicas, proyectos materno-infantiles o controles preventivos podrían convertirse en una nueva categoría de coberturas sanitarias de bajo costo y alto impacto social.
Las pólizas dejan de ser únicamente un instrumento financiero para transformarse también en una herramienta de política hospitalaria. Además, hay un aspecto que necesariamente deberá formar parte de esta discusión.
Entre impuestos y costos:
Si el objetivo es desarrollar seguros de salud verdaderamente alcanzables para sectores de ingresos medios y bajos, resulta indispensable revisar el tratamiento tributario vigente. Hoy las primas de las coberturas se encuentran alcanzadas por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 21%, lo que incrementa directamente el costo que afronta el asegurado.
Si el Estado considera prioritario ampliar el ingreso a la medicina prepaga, será necesario analizar un régimen impositivo diferencial para este tipo de pólizas. La reducción o eliminación del IVA lograría que millones de argentinos puedan tener beneficios que hoy les resultan económicamente inaccesibles.
Un producto de menor costo permitiría ampliar significativamente la cobertura privada de asistencia primaria, fortalecer la previsión, acelerar los diagnósticos y, al mismo tiempo, aliviar parte de la presión que hoy soporta el sistema público de salud. La Argentina no necesita reemplazar el servicio existente, necesita incorporar nuevos escalones de protección.
Hoy la realidad parece dividirse entre quienes pueden abonar a una prepaga tradicional u obra social y quienes dependen exclusivamente del Estado. Entre ambos extremos existe un enorme espacio para desarrollar pólizas prestacionales simples, alcanzables y orientadas a la prevención, capaces de reducir tiempos de espera, mejorar el acceso efectivo a la atención médica y elevar la calidad de vida de millones de personas.
Ese puede ser, probablemente, el verdadero aporte del mercado de seguros en esta nueva etapa. No competir por los mismos asegurados de siempre, sino incorporar a quienes hoy permanecen completamente fuera del esquema privado de salud. Si se logra ese objetivo, se estará frente a una de las transformaciones más relevantes de la red sanitaria argentina de las últimas décadas.